El belén de Navidad representa el nacimiento del niño Jesús. Se realiza con pequeñas figuras que recrean el lugar y la fecha de este alumbramiento. Hay figuras distintas: la Virgen María, la figura de San José y la del Niño Dios. Hay también otras figuras tradicionales: el buey, la mula, los pastorcillos, u otros. Todas las figuras son enmarcadas en un paisaje natural, con piedras, arena, nieve, árboles e incluso riachuelos.
La tradición del belén
La tradición del belén pervive hoy día en Francia, Italia, Alemania, España, el Tirol austriaco, la República Checa, en todos los países de Latinoamérica y en los Estados Unidos.Hay un antecedente histórico de los belénes que se puede ver en las esculturas y pinturas que adornaban los templos y que servían para que la gente analfabeta conociera la llegada del Hijo de Dios.
El verdadero origen de esta tradición se remonta, sin embargo, al siglo XIII, entre los años 1200 y 1226. Parece que fue San Francisco de Asís el impulsor de esta representación del nacimiento, con la que pretendía celebrar la Navidad lo más realista posible. En 1223 dio origen a los pesebres, en una ermita de Greccio. En la ermita, el nacimiento de Jesús era representado por personas reales dentro de un establo con animales, y no con figuras de cerámica o barro. Recreó una cueva muy pobre y parecida; introdujo un pesebre y mandó traer un buey y una mula. Este nacimiento "viviente" dio paso a la representación con pequeñas figuras, que constituían un nacimiento o "belén".
La tradición artistica del belén
Unos dicen que el primer nacimiento se hizo con figuras de barro en Nápoles, Italia, al final del siglo XV. Carlos III ordenó que los belénes se popularizaran en España y Italia. Luego la iglesia se encargó de que los belénes se montaron en iglesias y sitios públicos, para acrecentar la fe y la devoción. Hoy día la tradición artistica del belén está preservada por los belenistas y por todos que montan un belén.